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Terra
La Coctelera

Julio

Estamos en San Fermines, bueno decir estamos es una forma como otra cualquiera de engañarme. En Pamplona estan correteando vacas, si por que la mayoría de gilipollas con pañuelo lo que hace es esperar en una esquina y salir como las locas cuando ven a los cabestros. A vecesy viendo algunas imágenes de la Feria de Hemingway no se sabe como no llevan tambien algunos de esos un cencerro en el cuello. Supongo que será para confundirlo con una copa vacía. A saber. Aunque todo esto no es más que purita envidia, ya que uno lo más cerca que puede sentirse de una juerga incondiciona, hoy en día es precisamente levantandose a las ocho de la mañana para ver los encierros. Y es que hay que se gilipollas como este que escribe para hacerlo, llevó unos quince días de vacaciones, me faltan más o menos una semana poco más para acabarlas y no se me ocurre mejor manera de perder el tiempo que ver los encierros.
Vale sí, ahora además estoy perdiendolo en el blog, y menos mal por que estaba sin ordenador durante más de veintiun días se me iba a hacer eterno. Lo queson las cosas, con lo que yo he renegado de estos inventos. Menos mal que por aquel entonces no estaba ni siquiera bien visto el ser o tener relación con informáticos, la gente se pensaba que eran unos frikis de cuidado, la palabreja apareció más tarde que ellos, y ni siquiera llegaron a tener ese nombre, bueno si quizá algún ingles puenteando teléfonos, pero eso en España era algo que solo veíamos en las películas, ni siquiera sabíamos como hacerlo los que estudiabamos.
A todo esto ¿yo porque me había metido en el blog?
A sí, "julio" menos mal que he puesto el título, pues poco mas por que me estoy durmiendo, lo mismo mañana me dá por otra cosa.

Anatomía de Grey

Hoy es el último episodio de Anatomía de Grey. A partir de ahora se me acabaran las dos horas que dispongo para entretenerme con el ordenador. Actualizar el blog, ver alguna que otra tontería, como las películas antiguas que estan desde hace varios años arrinconadas en una estantería esperando que alguien les quite el plástico del envoltorio y quizá con suerte no se duerma mientras las ve. Quizá leer, cada vez lo hago menos en casa, y desde luego mucho menos de la forma tradicional, cuando coges un libro, me da igual que sea bueno o malo, es más que nada la situación lo que echas de menos, y sentado en un sillón vas pasando páginas y páginas hasta que te das cuenta que no hay nadie despierto en el piso, cuando te ves que es hora de acostarse y los ojos se empiezan a cerrar, pero aún queda un capítulo que quieres terminar, que debes terminar. No, ahora más que nada es la pantalla del ordenador la que me devuelve las lecturas, en word, en las web, o a veces en una pda, que es la mejor manera de dejarse los ojos.
Hoy es el último episodio de Anatomía de Grey. Vuelvo a perder, o recuperar dos horas en familia, pero si vuelve House, ¡oh! si vuelve House, me abono a Digital +, o lo que haga falta para quererlos de por vida.

Oro, por fin el oro.

Desde pequeño, o quizá un poco antes, el baloncesto ha sido una de las aficciones en casa. Llevado de la mano de mis hermanas mayores, he visto y recuerdo por que me han hecho recordarlo a Bravender con su número 4 a la espalda, a Rullan y su luchas míticas con Dino Meneguin que parecía que nunca se retiraría del baloncesto, a Corbalán y Solozabal mano a mano y juntos en la seleccion, a la flecha humana, Juan Manuel Iturriaga, atravesar la pista y dejar una canasta limpia con una bandeja que riete tú de algunos mates, elegancia en movimiento es lo que hacía Iturriaga. He visto a Epi, y nunca olvidaré el triple que se jugó y falló con la seleción española, dos meses despues el mismo triple lo acertó con su club, el barcelona en un partido memorable contra el Madrid. He visto a jugadores que me han marcado como Jimenez, en un mundobasket español en que la quinta posición nos dejo un regusto amargo que con el tiempo se ve como una buena posición. He visto desde Meneguin, a Walter Magnifico, en Italia rompernos literalmente la nariz, creo que lloré más la personal aquella a Fernando Martín que su muerte, como los Petrovic se reían una y otra vez de cualquiera que se les pusiera por delante. A Sabonis y Ticonenko, que, aunque podían reirse perfectamente de nosotros daba gusto perder con ellos. He visto a Gallis y Yannakis encestar triples imposibles, y que decir de los nuevos servo-croatas, o lituanos. Me he despertado a las tantas de la madrugada y con la linterna y a escondidas he visto partidos inolvidables como la plata de los Angeles, aunque yo prefiero y no podré olvidar la semifinal con Yugoslavia, al igual que hace poco el partido de semifinales de Italia y perder el Oro con Lituania, al igual que el último partidazo contra Argentina, que por un punto nos clasifica para la final de Japón. Y hoy, por fin aunque el partido no ha sido mítico, y la facilidad de España ha sido sorprendente no voy a olvidar que por fin hemos conseguido el ORO.

Va ca ci o nessss!!!!!!!????????

Diez días de vacaciones despues y cuando llegas del trabajo no puedes dormir. Sabes que tienes que dormir, que tu cuerpo se va a rebelar mañana, que te vas a arrepentir de no irte la cama y girandote comenzar a ver como se cambia cada minuto la hora del reloj. Sabes que cuando estes trabajando diras me voy a dormir, en cuanto que salga me voy a dormir, y tambien sabes que es falso, que despues te tomarás una cerveza, quizá dos, y querras ver la película, como hoy viendo "Sin Perdón" quizá sera que no la has visto anteriormente siete u ocho veces, quizá sera que no te acostumbras a tener que depender de un horario. Quizá este rato escribiendo sean los últimos momentos que te quedan de unas vacaciones que ya has terminado.

Viaje

Se le ha hecho de noche conduciendo. Al llegar a un cruce tiene que detenerse para leer el indicador y gira a la izquierda. No recuerda el camino, y ahora vuelve a un lugar que detesta para enterrar al último pariente que le quedaba. La carretera comienza a estrecharse mientras los árboles se inclinan desde el arcén formando un largo túnel, parecen decirle que no es bienvenido. El camino está bloqueado no se ve a nadie y sale del coche para comprobar que una zanja le impide seguir.
Llegaré tarde, pensó, que espere, al fin y al cabo ya no tiene nada que hacer. Un ruido hace que se pare junto a la puerta. Detrás de los árboles un sonido parece acercarse. Se arrepiente de lo que ha pensado un segundo antes y vuelve a prestar atención escuchando una cadena lastimera arrastrándose. Recuerda las historias que le contaban de pequeño, las ánimas benditas, los martinicos que vagaban por el monte. Empieza a notar frío. De pronto una silueta fantasmal surge inesperadamente y hace que retroceda varios pasos cayendo en el arcén. No se atreve a abrir los ojos. La cadena sigue sonando cada vez más cerca casi llega a notarla. Una respiración larga se va acercando a su cara y se la moja con un manto áspero y húmedo mientras oye muy cerca:
- MUUUU.
La vaca de Fernando ha vuelto a escaparse.

Quizá lo mejor es...

A veces, solo a veces, creo que es mejor ser imbecil. Dejarse llevar por las circunstancias, pensar que nada tiene solución, o que si la tiene no pasa por nuestras manos.
"Vivir cada día como si fuese el último, y a la vez vivirlo como si uno fuese eterno" creo es de A. Magno, es una de las citas de una amiga. Quizá eso es lo que hay que hacer, vamos... hacer lo que te de la gana, por que si lo vives como si fueses eterno quizá no hagas nada, para que hacer algo que puedes hacer mañana, o quizá si, para beneficiarte despues, y si es el último seguro que la ilegalidad, la inmoralidad acudirían a tu mente, además de morir con varios kilos de más. Quien no ha pensado en el último día, en liarse con la mejor amiga de tu mujer, en irte de copas y no acordarte de donde vives, en pasar el mejor día de tu vida, por que es el último, quizá con las personas que quieres, con la familia, todos los amigos, pero incluso esto es contradictorio por que tus amigos tambien tienen familia y no vas a estar todos juntos sin conocer a nadie de los demás. Quizá lo mejor es ser imbecil, y despertarte temprano ir a trabajar y no tener muchas preocupaciones, no pensar que el trabajo es jodido, que se estan equivocando, que hay muchas más formas de hacer las cosas, que no sea solamente ganar dinero. Quizá lo mejor es ser imbecil y llegar a tú casa y no preocuparte por como va tu hijo, como lleva tu esposa el trabajo, o por que el vecino del cuarto da voces constantemente durante la siesta cada vez que su nene se despierta, sentarte en un sofá y mirar la tele, estar enterado de cotilleos, programas horteras y no poner para nada un telediario que te lleve a la realidad. Quizá lo mejor es ser imbecil y comprarse un play para estar pegado constantemente llevando la vida de un personaje de juego, acostarse temprano para dormir ocho horas, descansar y al día siguiente levantarse y volver a repetir la misma vida, una y otra vez, sin nada que la varie, solo con los años una jubilación que te diga que ahora no eres nadie, más que nada por que cuando dejes tú trabajo, tu familia, quizá tus amigos te des cuenta que depues de haber sido toda tú vida un imbecil ahora ya ni siquiera eres eso.
Cuesta trabajo dedicar horas y días a cosas que no sabes como van a salir, cuesta trabajo no dejarse llevar y ser un imbecil, pero para eso está cada uno, para elegir. Quizá lo mejor es ser imbecil, pero yo me niego a dejarme llegar.

La memoria

La memoria es selectiva. Tendemos a recordar lo que queremos, pocas veces recordamos lo malo, si acaso al final como un sentimiento, algo que nos ha acompañado durante un tiempo, odio, rabia, hacia algo o alguien y no llegas a recordar, el porqué o como fue que cambio. Olvidamos la sensación de vacío que se produce en el estómago, esa idea que recorre por tus venas y piensas que te delatan. Tu cuerpo está igual que hace dos días, antes de saberlo, pero apara ti es completamente diferente, ¿si no? A que todas las miradas de la gente, miradas que antes interpretabas de deseo, de envidia, de aprobación, ahora esas miradas son de conocimiento. Todos conocen tu secreto, y tú, ni siquiera has hablado con nadie, ¿será eso?. Si alguien lo conociera, quizá tendrías un apoyo, un hombro donde llorar, pero esa “puta mania” de guardarlo todo para ti, que te hace callar, y las lágrimas son amargas cuando no salen, y eso es lo que tragas cada vez que intentas respirar, un suspiro que no llega a salir por que el pecho te oprime los pulmones. Es un circulo vicioso, y quieres salir, tienes que salir. Hace tiempo probabas con el alcohol, pero los años te dicen que eso no te ayuda.

Hoy puede ser un buen día para llamar a tus amigos, ni siquiera vas a necesitar contarlo, ellos te van a apoyar, sin necesidad de saber, sin conocer.
Salir de copas, juegos y chicas te harán olvidar, al menos de momento, los problemas. Mañana debes seguir con ellos, debes buscar una solución pero la solución, a veces solo la trae el tiempo y es mejor no esperar solo.

Tengo que dejar las canciones de amor
solo escuchar las que hablen de pasión
o si acaso alguna que inspire traición
por que te estas yendo llevándote el calor.
Tengo que romper todos tus fotografías
por que te llevas todo menos el rencor
en el piso va quedando un ligero frescor
y todo son tus celos y es que ya no te fías.

El movil

En veinte años de matrimonio esta era su primera separación. Los dos iban andando despacio. Habían dejado un taxi y ahora se dirigían a la estación de autobuses.
María tenía que ir a casa de su hermana. Juan llevaba su equipaje con la mano derecha, con la izquierda acariciaba la mano de ella y la movían al compás. Al dirigirse al autobús caminaban lentamente, queriendo retrasar la salida. Él dejó la bolsa en el maletero y volvieron a unir sus manos. Se hablaban entre susurros, muy cerca uno del otro. “Ya te echo de menos” decía ella. “No sé que voy a hacer sin ti” respondía él. Hablaban de la separación, de lo difícil que se les harían esos tres días de ausencia de Maria. “Tienes el móvil nuevo, llámame para lo que quieras”. El autobús estaba a punto de partir y ella subió. En el andén él esperaba la salida, cogió un cigarro y le costó encenderlo. Veía como iba saliendo de su dársena y como se alejaba; como se alejaba María. Seguía el coche con la mirada, una mirada ausente, una mirada que añoraba otra situación.
Introdujo apenado las manos en los bolsillos de la chaqueta y mostró un gesto de sorpresa al encontrar el móvil que le había dejado ella.. Lo cogió y miró de nuevo la avenida por donde había desaparecido. Marcó mecánicamente un número. Sus ojos volvieron a brillar, al igual que su sonrisa al escuchar una voz de mujer a través del teléfono que le decía:
- Aquí Lulú. Soy tu sueño. Pídeme lo que quieras.